GRITOS DE LIBERTAD

Me han encantado estas palabras de Francisco Sarraceno para acercarnos a la comprensión de cómo ese grito libre y consciente nos empodera y nos pone en relación con nuestra sexualidad, ayudándonos infinitamente a acompañar nuestro proceso de parto.

Si tenemos que reivindicarlos a gritos lo haremos!!!
POR FAVOR,QUE NO SE VUELVA A MANDAR CALLAR NUNCA MÁS A UNA MUJER DE PARTO!!! En ningún lugar, ni en casa ni en hospital.


1 comentario:

  1. A veces necesitamos un tiempo para comprender por qué las cosas pasan de la manera que pasan. Hoy al leer esto he comprendido el por qué de mis gritos desgarradores, sobrehumanos y mamíferos. Comparto con vosotros una parte de mi relato de parto; esa parte en la que comprendo por qué mis gritos fueron gritos de libertad:

    "...//...Sé que me fui de nuevo a nuestra habitación, donde me convertí en una leona, en una loba. Los gritos desesperados de hace un rato se convierten en un sonido que me sale de lo más profundo de mi cuerpo. Estoy encima de la cama, de rodillas y apoyada en la pelota. Grito con toda mi alma y con todo mi cuerpo. Y grito así durante todo el expulsivo, que parece no tener fin. Amanda me sugiere que intente tocar la cabecita de Inés y así lo hago, pero a mí aún me parece que está muy arriba. María es mi apoyo físico y moral. Me bajo de la cama, me siento en la pelota y me agarro a María como si fuera mi tabla de salvación. Con cada grito me entrego; entrego mi cuerpo y mi vida y en algún momento llego a decir: ¡Me voy a morir! María me habla bajito al oído. No sé lo que me dice pero me tranquiliza. Y con cada pujo me agarro a ella e incluso le tiro del pelo. El final está cerca, mi madre acaba de llegar de nuevo. En sus idas y venidas, el destino quiso que llegase en ese momento en el que ya no se pudo ir, para así poder ver como yo gritaba. Yo gritaba como nunca antes lo había hecho, gritaba como había hecho mi madre hace 32 años, cuando yo nací. La diferencia es que a ella no se lo permitieron, le cerraron la boca con una bofetada y una anestesia general. Por eso yo gritaba, gritaba por ella y por mí. Gritaba esos gritos que a ella no le permitieron en su día… y en uno de esos gritos sentí ese calor que quemaba mi periné, ese famoso círculo de fuego que anuncia que la vida se abre camino...//..."

    Así gritaba yo, por mí, por mi madre, por mis hijas, por todas esas mujeres a las que no se les permite gritar... Gritaba porque era libre para hacerlo, porque me lo permití, porque me lo permitieron.

    Eso es lo que fueron: ¡¡GRITOS DE LIBERTAD!!

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